En la Urbanización del Mundo Digital (DWU), la habitabilidad digital es el grado en que un entorno digital empresarial es usable, comprensible, confiable, accesible y seguro para que quienes trabajan en él lo hagan con reglas que entienden. Los diagramas de arquitectura no la registran, así que un entorno puede verse técnicamente coherente en ellos y ser inhabitable en el uso.
Una analista de planeación de Northstar Consumer Group (la empresa ficticia de esta serie) necesita, desde el país B, el margen del último mes cerrado para preparar una revisión de precios. Su solicitud de acceso al producto de datos de margen lleva abierta más tiempo del que le tomaría hacer el análisis. Lo que le falta a su entorno es habitabilidad.
El texto anterior de la serie propuso mapear el shadow IT como asentamiento informal. Este trata la condición que, según el marco, hace crecer esos asentamientos.
El camino hacia el margen
La tarea parece sencilla. El número que busca la analista ya existe, y de hecho existe tres veces. Para llegar a uno que pueda usar tiene que resolver cuatro preguntas en orden, y en cada una el entorno le ofrece un atajo más rápido que el camino formal.
Primero, dónde está. Northstar calcula el margen de tres formas, la del cierre de Finanzas, la del dashboard comercial y la de la aplicación de uno de los países, y ninguna figura en un catálogo que ella pueda consultar. Lo que sí le llega sin buscarlo es la hoja de cálculo de precios ajustados que circula por correo. Tiene precios, y con una columna agregada a mano da algo parecido a un margen.
Después, quién aprueba. El margen pertenece a lo que DWU llama el subsuelo, es decir, los datos, la semántica y el linaje de los que dependen las aplicaciones. Su distrito, la capacidad de negocio que debería ser dueña de él (aquí Finanzas), exige aprobación para el producto de cierre y no ha publicado quién la da ni en cuánto tiempo. La solicitud entra a una cola genérica. Mientras espera, un colega le enseña que la herramienta de BI lee directamente las tablas del ERP y que desde ahí puede armar el número sin permiso de nadie.
Luego, qué significa. Si consigue acceso, tendrá que decidir cuál de los tres márgenes necesita su revisión, y ninguno trae una definición publicada que diga en qué se diferencia de los otros. Sus colegas resuelven eso con un asistente de IA no sancionado, al que le pegan las columnas y le preguntan qué significan. El asistente contesta siempre, con la misma seguridad cuando acierta que cuando mezcla dos definiciones.
Por último, qué pasa cuando falla. Si su cifra no concilia con la que Finanzas presentó en el cierre, la analista no tiene un estado del producto que consultar ni un canal donde reportarlo. La diferencia se resuelve con una conciliación manual, hecha por alguien que no diseñó ninguna de las tres fuentes.
Debajo corre una quinta pregunta, quién es responsable, que en este recorrido no tiene respuesta en ningún tramo.
Nada de ese recorrido aparece en los artefactos de arquitectura de Northstar. El mapa de capacidades muestra al distrito de Finanzas con su producto de margen, y el diagrama de la plataforma de datos muestra el producto publicado. Quien revise esos documentos los encontrará completos, y tendrá razón.
Coherente en el diagrama, inhabitable en el uso
DWU formula esa distancia entre el documento y el uso en su noveno principio, habitabilidad por encima de completitud de artefactos. Según el principio, el éxito arquitectónico incluye usabilidad, seguridad, claridad y adopción, además de diagramas y estándares. Un entorno técnicamente coherente puede ser difícil de habitar si sus habitantes (las personas, sistemas y agentes que trabajan en él) no pueden descubrir servicios, entender los datos, obtener acceso, recuperarse de errores o saber quién es responsable.
La habitabilidad conecta la arquitectura con conversaciones que casi siempre ocurren en otra sala. En los equipos de desarrollo esa conversación se llama experiencia del desarrollador, y en el resto de la empresa, experiencia del empleado. La tradición sociotécnica ya explicaba muchos fallos de implementación por la desalineación entre estructuras, roles, incentivos, prácticas y diseño técnico (Bostrom y Heinen, 1977a, 1977b). DWU cambia la escala de esa pregunta. Deja de preguntar si un sistema encaja con una práctica y pregunta si el entorno completo, con todos sus edificios (las aplicaciones, productos, servicios y modelos que entregan capacidades), ofrece rutas navegables y reglas comprensibles a quien tiene que moverse entre ellos.
Para la analista, la herramienta de BI es probablemente el mejor software de su día. Si alguien le preguntara cuán satisfecha está con ella, contestaría que mucho. Los tramos donde se salió del camino no pertenecen a ningún edificio, y una encuesta sobre un edificio no los ve.
La lista de DWU para medir a un equipo de plataforma, que cité en infraestructura antes que densidad, termina en la habitabilidad.
Un bucle que se alimenta solo
El marco plantea una relación recíproca. La baja habitabilidad alienta asentamientos digitales informales, soluciones útiles para quien las crea que quedan fuera de la arquitectura, el gobierno, la propiedad o los controles de ciclo de vida compartidos, porque la ciudad formal, lo oficial y gobernado, no satisface la necesidad a una velocidad aceptable. Y los asentamientos extendidos pueden reducirla todavía más. El artículo anterior dibujó esa reciprocidad entre dos nodos. Aquí agrego un paso intermedio tomado de P5, la proposición que asocia la densidad de asentamientos con datos duplicados, dependencias ocultas, brechas de control y retrabajo operativo.
Si la analista reenviara la hoja con su columna de margen, Northstar tendría un cuarto cálculo en circulación, sin dueño. La consulta de BI sobre las tablas del ERP agrega una dependencia oculta, y el día en que cambie una de esas tablas el número se romperá sin aviso. Cada respuesta del asistente es una definición más, sin registro. A ese sedimento DWU lo llama deuda urbana, las restricciones acumuladas por infraestructura fragmentada, capacidades duplicadas, flujos opacos y excepciones de gobierno.
En mi lectura, la deuda cierra el bucle. El próximo analista que busque el margen encontraría cuatro candidatos, más consultas directas que nadie documentó y respuestas contradictorias del asistente, y cada tramo le costaría más que a su colega.
Hacer recorrible el camino formal
El orden de los números en el bucle tiene consecuencias prácticas. Retirar la hoja de precios o bloquear las consultas directas al ERP (los puntos 2 y 3 sin el 1) le quita a la analista la salida que usaba sin darle un camino, y lo probable es que tome la siguiente salida del primer diagrama. Por eso esperaría que las cuatro respuestas del artículo anterior (reconocimiento, integración, reubicación o retiro) rindan más cuando el camino formal ya compite con el atajo. Consolidar las tres fórmulas en una sola definición, el tema de gobernar el subsuelo de datos, tiene el mismo límite. Una definición única a la que nadie sabe cómo pedir acceso vuelve a empujar hacia la hoja.
El punto 1, hacer recorrible el camino formal, es el que en mi lectura puede invertir el bucle, y también el menos vistoso. En el tramo de acceso, un ejemplo es la respuesta que el catálogo podría darle a la analista cuando pide el producto sin permiso todavía. Es ilustrativa, sin pretensión de estándar.
{
"estado": "acceso_pendiente",
"recurso": "producto-datos/margen-cierre",
"distrito_propietario": "finanzas",
"aprobador": "rol: responsable del producto de margen de cierre",
"solicitud": {
"proposito": "revisión de precios",
"jurisdiccion": "pais-b"
},
"plazo_publicado": "<acordado por el distrito y visible para quien solicita>",
"mientras_tanto": "vista agregada del margen de cierre, disponible sin aprobación",
"definicion": "margen al cierre de Finanzas; difiere del dashboard comercial y del cálculo de la app de país",
"estado_del_producto": "<enlace a incidentes abiertos y última carga>",
"contacto_si_falla": "canal del producto, atendido por el distrito"
}plazo_publicado convierte una espera opaca en una promesa que se puede verificar, y mientras_tanto le ofrece a la analista una ruta legítima mientras llega el permiso, lo mismo que la herramienta de BI le ofrecía por fuera.
El caso de Grupo Diveco
En Portal Diveco, cuya historia abre esta serie, el registro civil de los colaboradores se diseñó junto con los dueños de proceso. Es REDI, también llamado «Consulado Diveco», y la memoria de innovación del portal resume esa decisión en una línea, «cuando alguien siente que la herramienta fue hecha para ellos, la adopción no es un problema». El módulo de Explosión de Materiales es «100% autogestionado por el usuario final», y quien lo usa no depende de otro equipo para operarlo.
Otras dos decisiones tienen que ver con entender. La Business School, activa desde junio de 2026, certifica la lectura de la Brújula Comercial. Conté cómo nació en cómo hice que confiaran en nuestros datos, y más abajo vuelvo a ella como incentivo. La especificación del filtrado por fila unificado pide una «interfaz honesta». La leo como criterio de habitabilidad, porque la pantalla tiene que mostrar las restricciones que de verdad se aplican.
La maqueta 3D de la plataforma ayuda a saber qué existe, pero como herramienta de descubribilidad tiene un techo claro. Sus datos son configuración estática sincronizada a mano y sus edificios no enlazan a la herramienta que representan, así que para llegar a cualquiera de ellas hay que ir al portal.
Falta el instrumento. La plataforma no tiene nada que mida la habitabilidad, ni encuestas, ni tareas de completitud, ni registro de carga de soporte, ni conteo de herramientas paralelas (los cuatro indicadores candidatos de más abajo). La frase de la memoria de innovación es la intuición que el marco formula como P6, y sin esos indicadores nada de esto la pone a prueba.
P6 y la prueba que podría tumbarla
La proposición del marco para este constructo es P6, según la cual una mayor habitabilidad se asociará con mayor adopción de plataformas gobernadas y con menor dependencia de herramientas paralelas no oficiales. Es una hipótesis que el preprint deja formulada sin datos que la respalden todavía, y un caso como el de Northstar solo puede mostrar qué haría falta para ponerla a prueba.
Si P6 fuera cierta, lo que esperaría observar en Northstar tiene dos mitades que deberían moverse juntas. A medida que el camino hacia el margen se vuelve recorrible, deberían crecer las solicitudes que entran por el canal formal y el uso del producto de cierre. Al mismo tiempo deberían bajar la circulación de la hoja con columnas de margen, las consultas de BI que calculan margen sobre tablas del ERP y las preguntas de definición que terminan en el asistente no sancionado.
Aparte de las explicaciones rivales que valen para todo el marco, la habitabilidad tiene una prueba propia, a mi juicio la más exigente del constructo. Debería correlacionar solo moderadamente con los instrumentos genéricos de satisfacción de usuario o de aceptación tecnológica. Si convergiera con ellos por encima de los umbrales aceptados, sería redundante, y el marco estaría poniéndole un nombre urbano a algo que ya se mide.
La analista satisfecha con su BI es el caso que esa prueba necesita. Un instrumento de habitabilidad que le asigne el mismo puntaje que una encuesta de satisfacción está midiendo la herramienta. Si eso ocurriera de forma sistemática, tendría que estrechar o abandonar el constructo, y ese tipo de condición es el tema del último artículo de la serie, cómo sabría que esta teoría está equivocada.
Cómo medir sin engañarse
Para poner a prueba P6 se sugieren cuatro tipos de evidencia. Los presento como indicadores candidatos, sin valores de referencia, porque ninguno está validado como medida de habitabilidad y cada uno engaña a su manera.
| Indicador candidato | Qué podría captar | Cómo puede engañar |
|---|---|---|
| Encuestas a habitantes | claridad percibida, confianza, facilidad para obtener acceso | deriva hacia la satisfacción con una herramienta; solo responde quien se quedó |
| Completitud de tareas | si alguien termina una tarea real por el camino formal | una tarea mal elegida mide un edificio y deja fuera los tramos entre edificios |
| Carga de soporte | los tramos donde la gente se atasca | puede bajar porque la gente dejó de pedir ayuda y se fue a la hoja |
| Uso de herramientas no oficiales | la demanda que la ciudad formal no satisface | solo se ve lo que se mapeó, y prohibir esconde más de lo que reduce |
La tabla me deja dos decisiones de diseño inmediatas. La primera es que la tarea de completitud tiene que cubrir el camino entero, y en Northstar se enunciaría con las palabras de la analista, «obtener, sin pedirle ayuda a un colega, el margen de cierre del país B del último mes cerrado, sabiendo qué definición usa». Lo que se registra es si terminó, por qué tramos pasó y cuántas veces salió del camino formal.
La segunda es aplicar, junto al instrumento de habitabilidad, uno genérico de satisfacción, para comprobar que la correlación se queda en moderada. Es la misma prueba discriminante, llevada a la escala de una empresa.
Adopción sin habitabilidad
La tensión asociada a P6 es la que más me incomoda. La habitabilidad puede aumentar la adopción, pero el uso obligatorio, los incentivos y las relaciones de poder pueden producir resultados parecidos. En Northstar eso sería un producto de margen con muchos usuarios y el mismo camino de cuatro tramos que recorrió la analista.
El mandato es el caso más simple. Supongamos que Finanzas decreta que en las revisiones de precios solo vale el margen de cierre. El uso del producto gobernado sube. La hoja sigue circulando, ahora para las preguntas que el producto de cierre no contesta a tiempo, y la analista lleva dos números a la reunión, el oficial para la presentación y el de la hoja para decidir. La primera mitad de P6 se cumple y la segunda ni se mueve.
El incentivo lo conozco de primera mano. En cómo hice que confiaran en nuestros datos conté que un correo institucional y una demo produjeron un repunte de aperturas de una herramienta de datos y después la línea plana. Lo que cambió la curva fue un curso con examen y un certificado que la persona podía publicar, con reglas forzadas en el servidor que describí en ingeniería de adopción. Releído con este marco, es un incentivo de estatus. La adopción que produjo fue real y dice poco sobre cuán habitable era el resto del entorno. Si hubiera medido la habitabilidad con las cifras de uso de esa época, le habría atribuido al entorno lo que hizo el certificado.
En los dos casos la señal está en la segunda mitad de P6, y por eso las dos mitades se leen juntas. Si sube el uso del producto gobernado y no baja el de la hoja ni el de las consultas directas, sospecho de un mandato o de un incentivo antes que de una mejora de habitabilidad.
Un gerente de distrito consigue acceso al producto de cierre con un mensaje directo, mientras la analista del país B espera en la cola genérica. Así operan las relaciones de poder, el mecanismo más difícil de ver, porque el entorno es el mismo para los dos y la habitabilidad que cada uno vive no lo es. Una cifra de adopción dominada por quienes pueden saltarse la cola se parece mucho a la de un entorno habitable.
Por eso los resultados se separan por tipo de habitante. Un solo número mezcla a la analista del país B con el gerente de distrito, y los dos no viven el mismo entorno.
Hacer habitable el camino también cuesta. Publicar un aprobador y un plazo obliga al distrito a cumplirlos, con gente asignada a una cola que antes nadie atendía. Una definición legible hay que mantenerla cada vez que la fórmula cambia. Y la vista del «mientras tanto» es un edificio más, con su dueño y su ciclo de vida, que se convierte en el cuarto margen del ejemplo si nadie la cuida.
Por qué tramo empezar
Hay un límite que no sé resolver. La prueba más limpia para separar habitabilidad de mandato sería retirar el mandato y observar quién sigue usando la plataforma, y ninguna organización lo haría solo para comprobar P6.
Lo que sí puede hacer Northstar mañana es más modesto, pedirle a alguien del país B que llegue al margen de cierre sin preguntarle a nadie y contar las salidas informales que toma. Un conteo así no pone a prueba P6, que necesitaría muchas organizaciones y un instrumento validado, pero le dice al distrito de Finanzas por cuál de los cuatro tramos empezar.
Este artículo es parte de la serie Urbanización digital, basada en el preprint Toward a Theory of Digital-World Urbanization (Rodas López, 2026), un marco conceptual cuyas ideas apliqué y refiné en la plataforma corporativa de Grupo Diveco, aunque sus seis proposiciones todavía no tienen validación empírica. Anterior: Shadow IT como asentamiento informal: primero el mapa. Siguiente: Gobierno de agentes de IA: identidad cívica y jurisdicción.